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Liderazgo DC

Actualizado: ago 8

Hablaba con un colega en una amena tertulia virtual, acompañada de un buen café, sobre liderazgo y en la conversación surgían muchos apellidos que ahora tiene el liderazgo, que situacional, que inspirador, que sistémico, que de servicio, y muchos más. Para cada uno encontrábamos características especiales, que los hacían levemente diferentes unos de otros, aunque la esencia sigue siendo la misma.


Se me ocurrió entonces acuñar mi propio termino, aunque seguro ya deben haberlo imaginado y mencionado igual cientos de personas al rededor del mundo, el Liderazgo DC, que según mi propia definición tiene dos acepciones (para seguir las reglas de la RAE) el DC puede significar en su desarrollo más primario “Durante el Covid” y en un estadio más evolucionado, porque estamos evolucionando y el liderazgo si que lo ha hecho, llegará a ser “Después del Covid”


Cómo dije antes, la esencia no cambia, seguirá siendo liderazgo y requiriendo muchas de las competencias que se han requerido desde siempre: Comunicación, Visión, Inspiración, Influencia y un manejo emocional importante, entre otras, sin dejar de lado la ética y la integridad, pero en estas épocas de incertidumbre, que tampoco son nuevas y que de hecho en mi concepto son cíclicas, pues llegan de cuando en cuando, debemos profundizar en algunas otras y ajustar las que ya tenemos.


Un Líder DC debe tener poca resistencia al cambio, la gestión del cambio hace parte de la esencia pero este líder debe “tomar” antídotos poderosos para no convertirse en un obstáculo en el proceso de cambio continuo que exige el panorama actual, donde a cada momento las reglas del juego cambian y seguir actuando desde los mismos paradigmas por temor a perder el estatus, la confianza de sus superiores o la autoridad, no es el camino más indicado, necesitamos desarrollar nuestra capacidad de asumir riesgos, calculados en la medida de lo posible, pero buscando siempre que en cada equivocación obtengamos un buen aprendizaje.


La resiliencia es otra capacidad a desarrollar, ahora es mucho más necesaria, ser capaz de levantarse ante el fracaso y no solo eso, volver a estar en forma en el menor tiempo posible y hablo de tener de nuevo a punto todas sus facultades, quedarse en el pasado, lamiéndose las heridas o rememorando tiempos mejores no es una buena forma de actuar para un líder que debe guiar a su gente con el ejemplo y que ahora más que nunca está en el foco de todas las miradas, pues todos esperan de él la guía y la fortaleza necesarias para sacar la cabeza, tomar aire y avanzar como organización.


El control hombre a hombre, el estar respirándole en la nuca al equipo y el estilo de patrullaje, al mejor estilo de los capataces de antaño está mandado a recoger, el seguimiento se hace más complejo y para muchos líderes es un proceso angustiante, causado por la falta de confianza en su equipo y por seguir pensando que “el ojo del amo engorda el ganado…” frase muy usada, por lo menos en mi tierra por los ancianos, pero que en estas épocas de digitalización y virtualidad ha perdido todo el sentido, es una gran equivocación y es que pretender que las personas son productivas en la medida que pasan sentadas en su escritorio y que a más horas mejores empleados son, también es un paradigma obsoleto. El Líder DC fija objetivos, muestra el camino y apoya al equipo cuando este lo requiere, pero deja trabajar, confía en las personas y para eso se rodea de los mejores, los ayuda a cerrar sus brechas y los acompaña para que brillen con luz propia, para que sean mejores que él, pues en la medida que libera el potencial de su gente, su liderazgo se hace más potente y también crece a la par con su equipo.


La Cultura debe ser el eje fundamental del trabajo de este líder DC, pues es él, con sus acciones diarias, el principal impulsor y agente de cambio y transformación, esto implica no solo que debe cuidar lo que piensa, dice y hace, es decir deberá seguir siendo coherente, sino además que debe ser un líder con una alta competencia digital, sin importar la edad o la generación, la tecnología es imprescindible en nuestra vida y las compañías requieren personas y especialmente líderes con presencia y actitud digital, tener actividad en redes sociales (de manera responsable y profesional), ser hábil en el manejo de las herramientas y estar actualizado en las ultimas tendencias, ayudaran a que el equipo siga su ejemplo y puedan así entre todos, afrontar con éxito una transformación digital. Es poco probable que una organización sea exitosa en ese proceso si desde sus líderes no se da primero esa transformación personal hacia lo digital. Antes que digital, la transformación tiene que ser cultural.


Por último y no menos importante y siendo consciente que se quedan por fuera varias competencias más, quiero resaltar que el Liderazgo DC exige altas dosis de empatía, debemos silenciar por momentos al ego, esa voz que nos habla y nos habla todo el tiempo y que nos lleva a omitir en muchos casos lo que pasa a nuestro alrededor, perdemos el foco y no percibimos las emociones que pueden estar manifestando nuestros coequiperos. Ahora más que nunca debemos agudizar nuestros sentidos, pues la mayoría de las interacciones son virtuales y las pocas presenciales son usando mascarilla y perdemos mucho de ese lenguaje corporal que representa más del 70% de lo que comunicamos. Estar atento a lo que siente y está viviendo nuestro equipo, nuestros colegas y nuestros clientes es mucho más importante ahora, donde las emociones están a flor de piel producto del encierro, el teletrabajo, la incertidumbre y el distanciamiento social.


Es muy gratificante, decía mi contertulio ver como ahora muchas compañías pequeñas y medianas, a pesar de la época que estamos viviendo, se están preocupando por desarrollar el liderazgo de aquellas personas con responsabilidad sobre los procesos y la gente o de aquellas con potencial para hacerlo, es un gran paso y una muestra de esa visión de futuro y de querer dejar un legado, sin importar el apellido, de buen liderazgo lleno de aprendizajes de esta experiencia que estamos viviendo.


En resumen no es un nuevo líder, es un líder con capacidades mejoradas y evolucionadas para afrontar los retos que nos plantea este nuevo escenario.

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