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  • Elkin Botero

Empatía… más que ponerse en los zapatos del otro!!!

Es lunes en la mañana y como cada uno de estos días desde que decidí dedicarme a la consultoría, hago un repaso de mis pendientes, especialmente de aquellos contactos con los que he sostenido alguna conversación, he presentado alguna propuesta o he tenido algún tipo de acercamiento, en su gran mayoría son Gerentes de compañías, Directores de Gestión Humana y en algunos casos los mismos dueños de las empresas, que gracias a la estrategia más antigua de mercadeo, pero creo que la más efectiva para mi actividad que es el “voz a voz”, han abierto la puerta de sus empresas para recibirme y conocer lo que ofrecemos.


Desafortunadamente hoy lunes (día en que escribo este artículo) como en muchos otros días de la semana siento un poco de desconsuelo y algo de coraje cuando ese contacto por alguna razón, olvido u ocupación lee nuestro mensaje y no contesta nada, nos deja en azul, como se dice ahora en argot de WhatsApp, pero igual pasa ante una llamada, un correo o cualquier otro medio que empleemos para contactar y conectar con nuestros clientes o futuros clientes.


Al principio pensaba que era algo personal, que no querían hablar conmigo o que los estaba cansando con mis mensajes, pero me he dado cuenta que no es así, por lo menos no en parte, pues le sucede a muchos de mis amigos consultores, vendedores y prestadores de servicios, es como un virus que se ha apoderado de muchas personas en puestos de decisión y que por sus múltiples ocupaciones, falta de tiempo o el mismo estrés han dejado guardadas en su casa las buenas costumbres y sobre todo la empatía.


La empatía se conoce coloquialmente como ponernos en los zapatos del otro, pero creo que no es solo eso, es entender al otro, sus emociones, sus necesidades, sus motivaciones y sobre todo su situación y no hablo ya de atender o no atender un mensaje o responder un correo o una llamada, va más hacia, en mi papel de líder, entender a mis seguidores, a aquellas personas que necesitan de mi guía, apoyo, consejo y protección.


Desafortunadamente a medida que vamos escalando en jerarquías, algunas mandadas a recoger desde hace rato, se nos olvida el camino que hemos tenido que recorrer para llegar hasta aquí, ya no recordamos donde empezamos y que cantidad de sapos nos toco tragarnos de parte de nuestros jefes de la época y como nos sentíamos con sus desplantes, malos tratos y en muchos casos largas y penosas ignoradas, como si no existiéramos o fuéramos algo menos que nada.


Hay una máxima que siempre he tratado de aplicar a mi vida y amén que lo he conseguido y es “No hagas a los demás, lo que no quieras que te hagan a ti” que se conoce como la regla de oro de la ética y es que así debemos actuar siempre, pensando antes de actuar si lo que voy a decir o a hacer a alguien o en contra de alguien me gustaría oírlo o sentirlo en carne propia.


Con mucha regularidad escucho en mis acompañamientos a lideres de todos los niveles, como se sienten desanimados, desmotivados y muy estresados por la falta de empatía de sus superiores, sin importar la posición, pues cada uno por más alto nivel que tenga o más poder que ejerza, siempre hay alguien por encima haciéndole la vida a cuadritos, exigiéndole y demandándole cosas, que según su percepción no son posibles y les causan presión y aburrimiento y la frase que siempre escucho es -parece que no se pone en mi posición- y yo les pregunto, -¿te pones tú en la suya o en la de tú gente?-


Volviendo a mi lunes pienso que esas personas a las que busco y no me responden, a las que llamo y no me contestan o jamás me devuelven la llamada o nunca me dan la cita para tomarnos un café, si se habrán puesto a pensar que eso mismo se lo hacen los clientes a sus vendedores, se lo hacen las otras compañías a ellos y muchas veces hasta sus mismos empleados los ignoran o hacen caso omiso a sus instrucciones y directrices?, la verdad creo que casi nunca.


Un consejo final, no perdamos las buenas costumbres, esas que nos enseñaron en la escuela, el que llega saluda, el que se va se despide, si te preguntan contestas y siempre sé amable con los demás, pues no sabes cuando los vas a necesitar.

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