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  • Elkin Botero

Cultivar la Paciencia

Muchas cosas en la vida requieren paciencia, sembrar, pescar, aprender, investigar y también liderar y no hablo solo de ejercer el rol, también aplica el de aprender, desaprender y desarrollar las habilidades de liderazgo.


Hemos escuchado muchas veces que Roma no se construyó en un día y muchos pensamos erróneamente que nuestros sueños de desarrollo y crecimiento o los de nuestros equipos se pueden lograr con solo tronar los dedos, que equivocados estamos...


Escuchaba recientemente a Borja Vilaseca decir que la paciencia es la ciencia de la paz, de estar en ese estado de tranquilidad que tanto necesitamos y que tanto bien nos hace pues nos evita muchos dolores de cabeza.


Ahora no es tarea fácil tener paciencia y mucho menos dominar nuestro carácter o el impulso de querer tener todo para antier y más cuando dependemos del trabajo, la decisión o la gestión de otras personas, que dicho sea de paso, no tienen nuestro mismo afán o a decir de ellos van a su ritmo, ritmo que a todas luces está bastante distante del nuestro.


El mundo moderno pone cada vez más disparadores de impaciencia, el ritmo frenético de la tecnología nos ha contagiado a todos, generalmente para bien, pero no siempre, y es ahí donde debemos tener la capacidad de frenar, analizar y seguir, pues si nos dejamos absorber por ese bucle es muy probable que no salgamos bien librados.


No estoy hablando de dejar de hacer y mucho menos de no exigir resultados, nada más lejano a la realidad, solo hablo de tener la consciencia y la consistencia que requiere nuestro rol. De los afanes no queda sino el cansancio reza el dicho popular y Napoleón decía, vísteme despacio que estoy de prisa y cuanta razón llevan estas palabras, que no son más que sabiduría popular, cuando afanamos demasiado las cosas corremos más riesgos de que no salgan como queremos.


Nos hemos ido familiarizando con un término que no debería de existir, él famoso síndrome del Burnout o del empleado quemado, aquel que trabaja y trabaja como si no hubiera un mañana y al que de pronto le exigimos más de lo que realmente puede dar, abusando de su capacidad y entrega, es decir sale más caro el remedio que la enfermedad.


Debemos aprender a priorizar a decir que no, a desechar y dejar de hacer cosas innecesarias, a enfocarnos en lo realmente importante y a aprender a delegar de una manera responsable, todos tenemos el mismo tiempo, la clave está en aprovecharlo de manera óptima y tener la inteligencia emocional suficiente para cultivar y desarrollar la paciencia.

Cuando calmas la algarabía que hay en tu mente y enfocas tus pensamientos en lo positivo que tienes y puedes lograr, estás en el camino de tu felicidad

Una buena herramienta para hacerlo es el Mindfulness, muy de moda en estos tiempos convulsos pero con una tradición ancestral de miles de años en oriente, donde muchas personas, no necesariamente monjes, cultivan el control de su mente y sus emociones pacientemente a través de las meditación, lo que los hace cada vez mucho más consientes del entorno y lo más importante de ellos mismos, si incorporamos a nuestra vida diaria una pequeña rutina de no más de 30 minutos de meditación, con el tiempo se convertirá no solo en un habito muy saludable sino que notarás que el ritmo frenético de tu vida disminuye y estarás más tranquilo y consiente. Te atreves a probarlo?

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