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¿Y qué viene después de la pausa?

Dicen los sabios que tus pensamientos crean tu realidad y que como pienses hoy será tu vida y algo o mucho de razón tienen, según la forma como tu veas las cosas, cuando te dejas influenciar por todas las noticias, reales o falsas, cadenas en redes sociales, apocalípticas muchas de ellas y por todo lo que dice la gente, muchas veces sin conocimiento real de los temas, entras en un estado de abatimiento y desanimo que solo te puede llevar camino a la depresión.


Contrario a lo anterior, muchas personas y me incluyo en ellas, tratamos de ver la vida y lo que pasa de una forma diferente, con optimismo, con buena actitud, con confianza de que todo es un proceso de aprendizaje y puede salir mejor de lo que pensamos.

¿Entonces qué vendrá después de esta pausa en la que nos puso a todos este pequeño pero peligroso enemigo invisible? La respuesta nadie la tiene con certeza, pero cada uno de nosotros puede empezar a construir hoy ese día después y lo podemos hacer siguiendo unos sencillos consejos, que creo yo pueden servirnos:

  • Rompe tus paradigmas:

Los paradigmas no son más que las creencias y las formas como hacemos las cosas en nuestra vida diaria, no son buenos ni malos per se, se vuelven nocivos cuando nos bloquean nuestro desarrollo y somos incapaces de cambiarlos o romperlos y tiene que pasar algo extraordinario (como esta crisis, por no ir más lejos) para obligarnos a cambiar. Para muchos líderes, temerosos de perder el control, que su gente trabajara desde la casa era algo imposible, pues su creencia les decía que la gente solo trabaja cuando se le vigila, supervisa y hace seguimiento todo el tiempo, ahora llegó el confinamiento y se han dado cuenta que no necesariamente era así, que la gente es responsable, productiva y que se puede confiar en ellos.

  • Controla tus emociones:

Las emociones son la reacción física de lo que pasa en nuestra mente, son la forma de exteriorizar lo que estamos sintiendo, desafortundamente nuestra formación emocional es bastante pobre en la mayoría de los casos y poco conocemos de nuestras emociones, nos levantamos muchas veces con cierta sensación de ansiedad o desasosiego pero no sabemos entender porque nos pasa o que es realmente lo que sentimos. Para poder tener control sobre ellas, debemos primero conocernos a nosotros mismos, saber que nos gusta, que nos molesta, que nos genera miedo o malestar y una vez hecho esto podemos aprender a gestionarlas, no podemos evitar en todos los casos que aparezcan, pero si prepararnos para cuando pase y controlar nuestra reacción. Ahora que tienes un poco de tiempo a solas contigo, aprovecha para mirar en tu interior y encontrar esos detonantes de tus emociones, muchos de ellos son solo simples creencias que puedes cambiar.

  • Fortalece (o desarrolla) tu empatía

Vivimos en un mundo donde la velocidad y la eficiencia son la clave para el éxito, donde hemos olvidado que somos seres sociales por naturaleza y no maquinas de competencia donde solo el mas fuerte tiene cabida, nos preocupamos poco (o nada...) por lo que sucede con el otro, entendiendo al otro como mi pareja, padre, amigo, compañero, hijo, vecino, en fin como aquella persona que nos rodea, de hecho ni sabemos quien vive en la siguiente puerta de nuestra casa, a duras penas cruzamos un saludo, sin abrir la boca muchas veces con las personas que nos encontramos en el ascensor o en el parque, todo esto es una falta de empatía, debemos aprender a entender al otro, a conocerlo, a percibir lo que siente y así poder mejorar como sociedad y como especie, nos debe importar el dolor del otro para consolarlo y prestarle un auxilio y también debemos entender su alegría para celebrarla con él.

  • Practica la compasión

Tendemos a actuar de manera indiferente frente al dolor y al sufrimiento de los demás, nos importa muy poco lo que padecen nuestros semejantes, solo nos importa nuestro bienestar y en algunos casos el de las personas cercanas a nuestro corazón, la compasión es apoyar al otro en su dolor o sufrimiento, es tratar de consolar al que está triste y abatido, es procurar que las personas de circunstancias más desfavorables puedan paliar sus necesidades, practicar la compasión nos hace mejores seres humanos, nos genera tranquilidad y un gran sentimiento de satisfacción, ayuda al anciano, al enfermo, al niño o cualquiera que necesite algo de ti, si todos ponemos un poco y hacemos algo, entre todos podremos transformar el mundo, que no es más que cambiar la vida de una persona. No se requieren grandes donaciones (aunque mientras más, mejor), ni que hagas grandes sacrificios, es solo apoyar, acompañar y servir a alguien que te necesite.

  • Cambia tus pensamientos

¿Controlas tu mente o te controla tu mente? Esa es una buena pregunta que debes hacerte, debes tomar el control de lo que pasa en "la loca", como muchas personas llamamos a lo que tenemos dentro de nuestra cabeza, tenemos miles de pensamientos cada día, algunos estudios mencionan cerca de ochenta mil, nuestro cerebro es una maquina perfecta que no se detiene, los millones de neuronas trabajan sin pausa 7 por 24 y si no controlamos por lo menos la parte consciente (cerca del 20% de su actividad), nos controla a nosotros.


El bombardeo permanente de información a la que estamos expuestos (noticias, redes sociales, chismes, etc) generan una gran cantidad de pensamientos negativos, que a su vez causan sentimientos de angustia, depresión e incertidumbre y la mala noticia es que sobre ese arsenal de noticias negativas que pasan a cada instante en el mundo, tu no tienes control alguno, no las puedes cambiar y mucho menos evitar que pasen, pero si puedes controlar lo que consumen tus sentidos y como estimulas tu cerebro. Es hora de bajarle a las noticias y aumentarle a una buena lectura, escuchar música, tener una buena platica con tus amigos y con tu familia y proveer así a tu cerebro, de mejor materia prima para pensar.


Tu tienes la capacidad y el poder de cambiar esos pensamientos que te angustian, de cosas que en su gran mayoría nunca sucederán, por pensamientos positivos de creación y visualización de las cosas buenas que quieres y puedes alcanzar, no es fácil a la primera, pero con la práctica constante lo convertirás en un hábito saludable para tu vida.

  • Organiza tu vida

Cambiar tus hábitos no es tarea fácil, salir de tu zona de comodidad, así esta no sea tan confortable, es una decisión que requiere determinación y trabajo, pero debes hacerlo, empieza por las cosas más simples, tu closet, tu escritorio, tu cartera y te irás dando cuenta la cantidad de cosas que tienes ahí que no usas y que no necesitas, que lo único que hacen es hacer bulto y estorbar. Luego pasa a cosas un poco más avanzadas y que requieren un mayor esfuerzo, tus hábitos de sueño, de ejercicio y de alimentación (son los más duros para mi), organiza tu economía y tus relaciones. No trates de hacerlo todo a la vez porque te puedes frustrar en el intento, ve paso a paso y si caes, te vuelves a levantar con más fuerza hasta que lo logres. Estas pausas nos invitan a reflexionar sobre lo que somos y lo que hemos hecho, pero más importante aún, sobre lo que queremos y podemos ser. Traza un plan y hazte cargo, es el proyecto más importante, es tu vida.

  • Sé Feliz

La felicidad es vista y tratada por muchos con cierta demagogia y por otros con cierta desconfianza y recelo, algunos la miran con desprecio y como si fuera producto de una nueva secta de "positivistas" alejados de la realidad, pero nada que ver, la felicidad es un estado y es además un derecho, es lo opuesto al sufrimiento y tiene mucho niveles dentro de nosotros, desde una simple y pequeña sensación de bienestar, al éxtasis máximo de la emoción por un gran logro, pasando por la alegría, la compasión, la paz, el orgullo y varias etapas más, como bien lo menciona el profesor Paul Elkman en su Atlas de las emociones, construido de la mano con el Dalai Lama.


Ser feliz, buscar mantenernos en un estado de bienestar es una decisión personal, no implica estar riéndonos todo el tiempo (aunque la risa es un ejercicio poderoso y bastante saludable), de hecho lleva consigo momentos de tristeza y desolación, es válido también sentirse así de vez en cuando, pues hay situaciones dramáticas en la vida que nos golpean con fuerza y no hay otro opción, el punto está en no quedarnos ahí, en decidir salir adelante y seguir viviendo, en aceptar aquellas cosas que no podemos cambiar y no permitir que nos afecten, en hacer las cosas que nos gustan y que disfrutamos y sobre todo en rodearnos de personas que nos llenen de energía y buena actitud.

  • Agradece

La gratitud es una práctica energizante, genera un estado de bienestar maravilloso por la satisfacción que produce tanto para el que da las gracias como para el que las recibe, desafortundamente el día a día, las preocupaciones (innecesarias en su mayoría), el ritmo frenético que nos impone la modernidad, la falta de empatía y compasión y la equivocada creencia de que nos merecemos todo, nos lleva a que seamos poco agradecidos y nos convirtamos en seres mezquinos, donde pensamos absurdamente que el mundo nos debe todo y tiene la obligación de darnos todo. Agradece por todo, por pequeño que sea, así no creas que es bueno para ti. Si te pones a pensar en este momento en tres cosas por las que estás agradecido en este momento, seguro las encontrarás, de hecho puede ser difícil escoger solo tres, pues de seguro son muchas más.


Te recomiendo que la gratitud sea un hábito en tu vida, hazlo cada noche al acostarte o cada mañana al levantarte o en cualquier momento que sientas angustia y estrés, haz una pausa piensa en tres cosas para agradecer, escríbelas de ser posible y repásalas de vez en cuando y comprobarás que tu estado de bienestar aumenta, permitiéndote de paso tomar mejores decisiones y bajando tus niveles de estrés.


Estoy seguro que nada de lo que has visto hasta acá es nuevo para ti o es desconocido, son cosas simples y básicas que hemos oído y leído muchas veces, pero en la mayoría de los casos se las ha llevado el viento o se han quedado olvidadas en el fondo de nuestros pensamientos, por eso es bueno recordarlas de vez en cuando, seguro te servirán y harán de ti una mejor persona después de esta larga pausa que parece no terminar. Ponlas en práctica y pruébalas en tu vida, seguro lo vale!!!

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